Marketing por correo electrónico: ¿cómo proteger los datos de nuestros clientes?

27 de noviembre de 2023
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Esta publicación fue escrita por un socio

El conocimiento es poder, así que contar con una buena base de datos de nuestros clientes es una de las mejores maneras de fidelizarlos y multiplicar nuestras ventas gracias a sucesivas campañas de marketing digital. Las campañas por correo electrónico pueden llegar a ser muy rentables si sabemos enfocarlas correctamente y, sobre todo, si tenemos una lista de personas que ya se habían interesado por nuestros productos en el pasado.

Estas bases de datos pueden ser incluso más extensas incluimos además a nuestros clientes potenciales. Personas que suscribieron a nuestra newsletter a pesar de no haber adquirido ninguno de nuestros productos, que compartieron con nosotros sus datos en algún formulario de nuestras redes sociales, o, incluso, clientes potenciales cuya información de contacto nos es facilitada por empresas de marketing de terceros.

Toda esta información es valiosa para nuestras campañas, pero, si es valiosa para nosotros, es crítica para nuestros clientes, porque incluye sus datos personales y de contacto más esenciales. Hacer un uso indebido de esta información –por ejemplo, lanzando campañas irritantes o inadecuadas– puede perjudicar a la imagen de nuestra compañía, pero hay un error que puede castigarnos todavía más: las filtraciones de datos.

Las filtraciones de datos están creciendo a nivel global

En los últimos años no hacemos sino leer noticias de filtraciones de datos de todo tipo de empresas. Hablamos de repetidas ‘leaks’ en Apple, Meta o Twitter, el robo de cientos de miles de tarjetas de crédito almacenadas en los servidores de Air Europa hace apenas un mes, la filtración de los datos genéticos de un número indeterminado de usuarios de 23andMe, y muchos otros ciberincidentes similares.

Y lo peor es que el problema no está limitado a las grandes compañías. Las pequeñas y medianas empresas también pueden gestionar bases de datos bastante extensas con información sobre sus clientes: una información que los hackers aspiran a robar y a utilizarla para su propio lucro. ¡Además, los ciberatacantes saben que las pequeñas empresas tienden a invertir mucho menos en seguridad digital!

Esto hace que las pequeñas y medianas empresas pasen a ser el principal objetivo de muchos hackers que han convertido estos hackeos en su auténtica profesión. Sufrir una vulneración de este tipo puede poner en entredicho la reputación de nuestra empresa, hacernos perder cientos o miles de clientes, e incluso –por ejemplo, si el hackeo viene acompañado de un ataque de ransomware–, costarnos miles de dólares en reparación de daños.

Proteger los datos de nuestros clientes es imperativo

Dicen que vale más prevenir que curar, y esto es especialmente cierto en materia de ciberseguridad. Las compañías de seguridad digital insisten una y otra vez en la importancia de invertir en medidas preventivas, no solo porque a la larga resulta mucho más económicas que subsanar los daños de un hackeo, sino porque, en muchos casos, estos daños ni siquiera son reparables. ¡Definitivamente, no queremos ver a nuestra empresa en una situación así!

A continuación hay una serie de medidas de ciberseguridad que podemos adoptar para tratar de reducir al mínimo las posibilidades de sufrir un hackeo que pueda afectar a nuestras bases de datos, a nuestras redes internas y, en definitiva, a los sistemas de nuestra compañía. La información que necesitamos para lanzar nuestras campañas es muy valiosa, así que debemos protegerla de forma acorde.

  • Cifrar la base de datos. Mantener la base de datos protegida por una contraseña cifrada puede limitar el alcance de los hackers a la información contenida en ella. Los sistemas de cifrado robusto están al alcance de cualquier pequeña empresa, comenzando por el propio Microsoft SQL server TDE.
  • Cifrar nuestra conexión de red. Del mismo modo, instalar una VPN México en todas las computadoras y celulares de la empresa es una medida de seguridad digital esencial para proteger nuestras comunicaciones. Al transmitir información privada o confidencial, estos datos resultarán ininteligibles por parte de los ciberatacantes.
  • Almacenar los datos en frío. El almacenamiento en frío es una técnica de protección de datos que mantiene la información crítica de una organización –o de un sujeto– en un dispositivo desconectado de la red. Esto significa que la única forma de robarlos es accediendo físicamente a la habitación donde se encuentren.
  • Limitar el acceso a las bases de datos. Tener una empresa donde todo el mundo puede acceder a todas las bases de datos no es una buena idea. Es como dejar todas las puertas abiertas en una oficina bancaria. Cada miembro del personal debe tener acceso solo a la información que le compete, acotando así el alcance de una filtración.
  • Formar al personal para prevenir filtraciones. La formación continua del personal de la compañía en materia de ciberseguridad es indispensable para reducir los riesgos al mínimo. En este aspecto es especialmente crítica la formación en torno al phishing, una de las técnicas más usadas por los hackers para vulnerar sistemas.

Adoptando estas medidas podremos reforzar de forma considerable la seguridad de nuestra empresa sin necesidad de hacer un gran desembolso, y podremos mantener nuestras bases de datos mucho más seguras. El nombre de nuestra empresa se mantendrá lejos de los titulares de hackeos en la prensa tecnológica, ¡y eso no tiene precio!

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